martes, 7 de junio de 2011

Pesca extrema: En los confines del inframundo I

Para quitarnos el monaco de pesca que teníamos, nos fuimos a la playita, el hermano de psk conocía un sitio donde los peces eran gigantes y picaban con mirarlos, vamos el Valhala del pescador. Ante semejante descripción del lugar no dudamos demasiado en ir allí.

El lugar es totalmente inaccesible para seres humanos que aprecien sus insignificantes vidas. Al final de la playa de Calahonda asoma un pico de roca viva desafiando al mar de unos 50 metros de altura. El acceso a nivel de orilla es imposible sin embarcación, así que la única forma que teníamos de llegar hasta el agua era por carretera.




La carretera llega hasta lo más alto del risco, una vez en la cima toca descender por un sendero que conduce directamente al inframundo. El primer tramo de descenso es relativamente normal, descendemos por la ladera con todo el equipo hasta que llegamos al primer “salto de fe” Un estrechísimo paso en la roca viva y abajo unos bonitos 15 o 20 metros de caída libre con un final de pedruscos puntiagudos aguardando la llegada de carnaza humana.
Primero pasa uno y después vamos pasando en cadena todos los bultos, una vez superada la primera prueba venia un tramo de descenso relativamente sencillo no porque no existiera un peligro constante de muerte, sino porque el peñón te da un poco de respiro y te permite descender sin demasiadas complicaciones.


 Pasado este tramo llega una parte muy interesante, una pared completamente vertical de unos 6 o 7 metros de altura, abajo como durante todo el descenso te esperan las rocas sedientas de sangre. Aquí los amigos del hermano de psk tenían montada una cuerda sin la cual es imposible descender la pared. Mismo proceso: bajan unos pocos y después cadena humana para bajar los bultos. A partir de aquí el camino sigue teniendo un peligro continuo de muerte pero al menos no tiene una inclinación de 45º. 

Casi una hora después de iniciar el descenso llegamos a la zona de pesca, a los novatos nos tocó la inestable zona de poniente y a los veteranos la confortable zona de levante. Nuestra zona era un poema, roca viva con una pendiente suficiente como para que al resbalar te precipitaras al agua. De hecho lo primero que se precipitó al agua fue el saco de def, menos mal que chss saltó rápidamente a recogerlo. Una vez recuperado el saco empezamos a montar los aparejos y a echar los primeros lances...

Nuestra confortable zona de pesca